Dios es redondo – Juan Villoro

Jorge Luis Borges en algún lugar de sus tantas obras y palabras dijo que “el fútbol es universal porque la estupidez es universal”. A esta afirmación se suscriben un sinfín de lectores, críticos pragmáticos del sistema político e intelectuales ocasionales. Cuando se trata de atacar al fútbol no hacen falta argumentos, basta con exponer a uno de sus muchos aficionados para “demostrar” con un ejemplo específico, la supuesta universalidad de la estupidez provocada por el deporte más popular del mundo. Palabras como las de Borges, aunque menos amables y más agresivas, leeremos y veremos en los próximos días ante el evidente acontecimiento global que significa el mundial de fútbol en Brasil.

Pero más allá de los múltiples ataques y descalificaciones que tiene el fútbol en su contra hay también quiénes lo defienden desde la trinchera de la palabra. No basta con los miles de aficionados en las calles festejando un título, los millones de televidentes gritando frente a la pantalla el gol de último minuto o los incontables cronistas deportivos repartidos en diarios locales, medios nacionales y corresponsalías internacionales. Al fútbol no le basta con sus fieles habituales, el fútbol atrae a todos. No distingue posición social, capacidad adquisitiva o formación escolar. El deporte de las patadas y los uniformados en short ha cautivado a más de un escritor, algunos por haber fallado en su carrera deportiva eligieron la palabra, otros fueron futbolistas convertidos en director técnico y finalmente en escritor. Juan Villoro, el autor mexicano que ha cultivado el ensayo, el cuento, la novela y la crónica, escribió “Dios es redondo” un libro para fanáticos de las canchas y para ateos descreídos que juran que nunca un partido de fútbol pero viven deseosos de entender el delirio de los hinchas.

“Dios es redondo” es una divertida mezcla entre la crónica periodística, el ensayo literario y el ejercicio de la tertulia de café. El libro se asemeja mucho a una plática entre amigos donde uno de ellos sabe y siente pasión por el fútbol y donde su interlocutor no. De hecho el interlocutor (nosotros los lectores) podrían sentir la misma pasión por el balompié o no. Algunos recordaremos los partidos recordados por Villoro y algunos pasarán por alto los detalles recordados. Así por ejemplo el memorable paso de Francia en el 98, desde su esperanzador paso a octavos hasta su victoria frente a Brasil, es recordado y narrado por Villoro quien se da el tiempo de mencionar detalles, anécdotas y ensayar reflexiones sobre el fútbol para el mundo y del mundo para el fútbol.

Juan Villoro, quien comienza su libro con anécdotas de su vida, tiene el mérito de recordarnos la función de la memoria: recordar y significar. Para él los goles se viven muchas veces, cuando se anotan y cuando se narran. Un gol puede marcar el rumbo de un partido y grabarse en el inconsciente colectivo de una sociedad. El caso de México es paradigmático, los goles han representado pequeños triunfos en una sociedad donde las penas son el común diario de su población. En “Dios es redondo” la crónica ejercita la memoria, da significado a los encuentros perdidos, al sin sentido de las tragedias deportivas y dota valor literario a esas figuras del balón, esos pequeños héroes mediáticos a los que algún día se les termina la fama y la fortuna.

Con “Dios es redondo” tenemos un sólido libro para despertar el interés, despejar dudas o dar finalmente argumentos válidos al anti-futbolero que no goza de palabras propias. Dividido en 8 segmentos perfectamente delineados, Juan Villoro da muestra de poseer una excelente prosa ligera, llevadera y selectiva, leerlo es un placer tanto para el intelectual dogmático, el lector flexible o el curioso sistemático. La primera parte de las ocho es la ensayística: en ella a su autor elabora una serie de reflexiones en torno al fenómeno social del fútbol, a su importancia dentro de las dinámicas del deporte, su impacto mediático y finalmente su analogía con la catarsis colectiva cercana a la fe. Sobresale la interesante forma en que Villoro sugiere la analogía entre Dios y el balón, una irónica sutileza sobre el desplazamiento moderno de la fe y la necesidad de creencia del ser humano. El libro prosigue con un análisis libre de los goles en el fútbol, el de cabeza, el de bolea, tres dedos, el tiempo y los estados mentales del jugador, los sistemas de juego, el tiempo en la cancha y el amplio y complejo mundo de la hinchada. La tercera parte está completamente dedicada a la figura del futbolista más controversial de la historia, Diego Armando Maradona, su ascenso, su caída y su resurrección, un Jesucristo del balompié para Villoro. La cuarta parte analiza la liga más competitiva del mundo, España y sus dos referentes por antonomasia: el Barcelona y Real Madrid. La quinta parte del libro se compone de una serie de crónicas del mundial de Francia 98 donde Villoro fue corresponsal al igual que la sexta parte donde el autor repite la corresponsalía en el mundial de Corea-Japón 2012, el primer certamen en Asia y del siglo XX, un mundial  para el autor totalmente globalizado. La séptima y penúltima parte se compone de una entrevista a Jorge Valdano, ex futbolista y ex director técnico quien se volvió escritor y paso de dirigir en la cancha a dirigir en la palabra. Finalmente la octava parte de “Dios es redondo” es una re valoración del deporte mismo donde Villoro recuerda al maestro de la palabra hablada y la crónica deportiva: Ángel Fernández el inventor de la palabra en el fútbol. De esta manera el libro de Juan Villoro es una excelente manera de entrar en la materia, calentar en la banca para estos días que serán odiados por algunos y apasionantes para el resto.

Finalmente el fútbol es el deporte más popular del globo terrestre y en tiempo de mundial es mejor idea ser curioso ante el partido disputado que irremediable calumniador sin argumentos. Y como dice Villoro: “en el fútbol el que no anota en portería contraria, recibe en la propia”.

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9 pensamientos en “Dios es redondo – Juan Villoro

  1. No me gusta el fútbol, pero tu texto es tan ameno que estoy dispuesto a buscar el trabajo de Villoro… Sin duda me ayudará a ablandar un poco mis prejuicios.

  2. Bien. Procuraré dar con el texto. Oye, quedaste de enviarme alguna información sobre tu trabajo en algún periódico, y hasta el momento no has cumplido. Aplícate, ¿va?

    • jajajaja cierto, se me van “las cabras al monte” como dicen popularmente.
      Es un sumplemento de fomento a la lectura en el periódico donde trabajo como editor, lo sacamos los domingos con reseñas de novelas, cuentos, ensayos etc.. así como le hago aquí (de hecho publicamos allá y luego reciclo material personal para este blog). Si te parece bien puedes mandar tu reseña al correo @asterioonn@gmail.com, la media es de 1 a 2 cuartillas sin formato, ocasionalmente publicamos dossiers con frases o pequeños ensayos de algún autor o tópico. Como te digo, es un suplemento de una plana así que no tenemos mucho espacio pero ya va a cumplir 1 año, cosa que me da orgullo ya que estos espacios cada vez son más difíciles de mantener en los medios que andan en la calle.
      Gracias por tu interés, ya me dirás qué te parece.

  3. Ah, muy bien. Conozco la sección, pues por cuestiones que no vienen a cuento llego a ver la edición dominical del periódico. No sabía que fueses tú quien la llevara, pero eso me llevará a prestarle mayor atención.

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