Los Culpables – Juan Villoro

Las tijeras sobre la mesa. Tenían un tamaño desmedido. Mi padre las había usado para rebanar pollos. Desde que él murió, Jorge las lleva a todas partes. Tal vez sea normal que un psicópata duerma con su pistola bajo la almohada. Mi hermano no es un psicópata. Tampoco es normal.

En la literatura mexicana y específicamente el cuento corto o de mediana extensión, existe una costumbre vuelta o convertida en tradición: nombrar y mostrar un pedazo de nuestro mundo, de la cultura que hemos heredado, formado y nuestro modo de ser. A la filosofía le interesó saber cómo es que de hecho somos los mexicanos. En nuestra religión, nuestras diversiones, fiestas, ante la muerte, ante el Estado o ante otros mexicanos. El tema del Ser del mexicano está íntimamente ligado a las letras, desde la filosofía, el ensayo psicológico y la más basta de todas: la literatura.

Esto no implica desde luego que todos los cuentistas estén interesados en México. Sin embargo periféricamente, aun sea en la corriente más lejana (como la ciencia ficción o el surrealismo por ejemplo) el problema del mexicano y su esencia, su ‘algo’ siempre está presente en la literatura nacional. De otra forma seríamos simples copias, traducciones de otras literaturas. Para bien o para mal hemos formado una comunidad de escritores, lectores y creadores interesados siempre en cómo somos, cómo reaccionamos y cómo vemos el mundo desde nuestro país hacía el exterior y de vuelta.

De esta forma el escritor Juan Villoro ha ido conformando un corpus literario interesado en varios temas que más allá de su interés personal nos permiten interpretar el fenómeno de ser mexicanos: el tiempo, la modernidad y la culpabilidad. Tres aspectos ligados a nuestra nacionalidad y constitución como sujetos. En “Los Culpables” de 2007 Juan Villoro escribe seis cuentos y una novela corta que tratan distintos tipos de mexicano y que a su vez sumados todos muestran varias etapas de nuestro modo de aprehender el mundo y a los seres que lo habitan incluyéndonos a nosotros mismos.

“Los Culpables” es un libro moderno en cuanto a que incorpora nuevas maneras de narrar. Pero también es un libro sobre el México moderno. Ya no son el cúmulo de crónicas imaginarias o ensayos, son ya de lleno una investigación sobre nuestros comportamientos a través de la clara exageración de situaciones. Juan Villoro sabe caricaturizar al mexicano y a través de sus cuentos lo muestra como mariachi, futbolista, periodista, chófer de taxi o vendedor de droga. Exageraciones desde luego de nuestros personajes que a pesar de la risa y el humor negro nos cuentan experiencias identificables en la realidad. “Los Culpables” es un libro donde ‘la culpa’ mueve los motivos de sus personajes, donde ese sentimiento se exterioriza y los lleva a cambiar de ideología, los obliga a cambiar de dirección y ser distintos de como comenzaron. La culpa, un concepto netamente mexicano, es la principal pregunta de los cuentos en este libro. Más allá de lo religioso y lo moral, la culpabilidad aparece en los seis cuentos y la novela corta como un elemento detonante. No alivia, no absuelve y no libera, la culpa hace más miserable a los personajes, los mete más en su conflicto y acaba por poseer el contexto y hacer del protagonista víctima de su propia culpa.

Seis cuentos conforman “Los Culpables”. En el primero asistimos a la reinvención de un mariachi que de pronto es símbolo sexual y se enfrenta a los demonios de sus padres y el estereotipo del macho mexicano. La segunda pieza es la historia de un vendedor que pasa la mitad de su vida en aviones y la otra mitad resolviendo sus infidelidades. El tercer cuento es la historia de dos amigos ambos futbolistas que de pronto deberán separarse para jugar carreras distintas y reencontrarse y poner a prueba su amistad. Le sigue la historia que da al nombre al libro donde dos hermanos deberán enfrentar sus culpas para ganar dinero fácil y encontrar el perdón mutuo. En quinto lugar aparece la narración de un viaje compuesto por un trío inusual condecorado con una iguana plagado de envidias no declaradas y giros inesperados. El sexto cuento que cierra la primera parte del libro está protagonizado por un alpinista urbano que dedica su vida a limpiar cristales en edificios modernos mientras intercala su vida de peón con la de artista visual. Finalmente la última pieza es una novela corta titulada “Amigos Mexicanos” donde todos los elementos anteriores se hacen presentes. La historia es un secuestro express en la Ciudad de México donde asistiremos a la elaboración, la ejecución y la explicación del atraco. Así, con siete apartados, Juan Villoro ejerce el oficio de explicarnos a través de la narración cómo es que la culpa a afecta de distintas maneras a siete modos de ser, siete formas de ser mexicanos.

Aunque “Los Culpables” es un libro indispensable para seguir comprendiendo la pregunta por el ser del mexicano, es ante todo un libro de cuentos. Narraciones cortas que nos entretienen y muestran a un personaje metido en situaciones divertidas, sarcásticas y trágicas. Juan Villoro logró crear un libro único: leído por interesados en el tema y por público abierto interesado únicamente en que se les cuenten historias. Ambas virtudes están presentes en “Los Culpables” que es sin dudas una pieza única e irrepetible en nuestra literatura.

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3 pensamientos en “Los Culpables – Juan Villoro

  1. Óscar: leerte es siempre un placer. Con firmeza creo que tienes madera para dedicarte a esto por entero.
    Una nota mínima: el adjetivo “vasta”, en la última línea del primer párrafo, debe ir así, con “v”, dado que señala -así lo asumo- amplitud de la literatura.
    Un saludo cordial.

    • Oh, no lo había notado.
      Te quería comentar ya que apareces raramente pero con periodicidad en mis comentarios (lo cual agradezco) que tengo a cargo un suplemento de fomento a la lectura en un periódico local (de Michoacán) y publicamos recomendaciones de lecturas, reseñas breves como la presente, de novelas, cuentos, obras de teatro y ensayo.
      Si te interesa te puedo dar el correo, es una labor de fomento sin fines de lucro y por el mero placer de compartir lecturas.
      Saludos

      • Óscar: el hecho de que rara vez escriba no significa que rara vez te lea. Con agradecimiento recibiré la información sobre el medio en el que publicas.
        Te lo reitero: tienes un don para escribir. Busca la forma de corresponder a él.

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