Mis diez borgianos.

El 24 de Agosto se cumplieron ciento catorce años del nacimiento de Jorge Luis Borges. Por cuestiones laborales no pude publicar esta entrada ese día, lo hago a tres días después del natalicio de este grande de la literatura latina y universal, como un ejercicio propio que tiene como objetivo el invitar a los lectores menos ávidos, ya sea por la historia o la cultura en la que viven, a que conozcan un poco del maestro de Argentina. No es lugar aquí para redactar una biografía, éstas abundan en la red y los estudios especializados. Tampoco pretendo elaborar un decálogo de lo mejor de Borges, de hecho para leer su obra completa debería de dedicarle años. Esta pequeña entrada tiene como único interés compartir mis diez cuentos favoritos -esos que puedo releer- una y otra vez. Tal y como lo dijera el mismo Borges, a veces es más importante releer que leer. Es por ello que invito a mis lectores a compartir sus experiencias de lectura, en este caso de un profesional del cuento fantástico y la recreación poética del mundo. Ningún cuento de los que es mejor que otro, de hecho no podría hacerlo nadie.

– El hombre de la esquina rosada. Interesante ejercicio borgiano donde el narrador asiste a un crimen que no es revelado sino hasta el final, dando una genial muestra del poder de un cuento policíaco. Sabemos que Borges leía cuentos de este tipo y que realizó una vasta labor de recolección, existen varias antologías de cuento policíaco en latinoamericano que le deben mucho al trabajo del escritor bonarense. No es un cuento muy profundo, aquí no encontraremos las grandes escuelas de la filosofía encarnadas en personajes o los temas que siempre le preocuparon a Borges [el tiempo y el espacio son los paradigmas de la obra borgiana] pero podemos encontrar el estilo de narrar, la mezcla entre introspección y objetividad que vuelve la lectura de los cuentos de Borges una experiencia que todos debemos tener.

El Congreso. Escrito para “El libro de Arena” siento el tercer relato del volumen. El Congreso cuenta la historia de un alter-ego de Borges que se une a un grupo de personas, eruditos y poderosos, para fundar un congreso que conserve la cultura y lleve a cabo la labor de reformar la historia. Tarea nada sencilla que sin embargo recibe el impulso económico y el apoyo moral de sus congresistas. De extensión larga -la media de un cuento de Borges es de 3 a 8 cuartillas- el cuento narra la concepción, el desarrollo, la expansión y el declive del Congreso. Alguna vez leí que El Congreso era la historia de la humanidad misma y todos esos intentos de grupos culturales, talleres literarios, revistas especializadas, universidades, humanistas, reformas educativas, empresas culturales o blog en internet, por crear y conservar el paso de la humanidad, las letras y el arte en general. No pude evitar recordar todos esos intentos por cambiar las cosas, esas revoluciones de armas o de letras, esos grupos de teatro callejero o esas canciones de protesta. El Congreso puede resultar una experiencia pesimistas, pero es sin duda un compromiso de Borges. A través de una fantasía seudo-biográfica se nos cuenta una etapa que todos tendremos y al menos algunos, ya hemos vivido con la condena de volver a repetir.

Deutsches Requiem. Para algunos puede resultar un cuento bastante pesado si se tiene en cuenta el trasfondo filosófico. Borges da por hecho -como lo hace en muchos de sus relatos- la existencia de un lector ideal. Este lector omnipresente debió de leer el transcurrir de la filosofía occidental, algunos autores de la antigua china, todo lo referente a la tradición de medio oriente [El Libro de Las Mil y Una Noches es para Borges el referente universal] y un conjunto de filosofías místicas que van de el antiguo Egipto, Alejandría, el imperio otomano hasta terminar en Andalucía y el reencuentro con Europa renacentista. Nada más falso que este prejuicio hacía Borges. Es cierto, a veces el escritor argentino tiene momentos de erudición que resultan desconcertantes para quien no conoce los autores y los temas mencionados o aludidos, pero esto no impide -como con muchos autores- no poder gozar de un relato.  Este es el caso de Deutsches Requiem, cuento narrado a través del monólogo de un alto oficial nazi a punto de enfrentar un tribunal de justicia que lo hará dar cuenta de sus crímenes. Mientras espera su sentencia el personaje-narrador nos dará un repaso de sus motivaciones, desde la filosofía alemana, el espíritu absoluto de dominación cultural y las aspiraciones reformistas del nacional socialismo. Un interesante relato que nos mete en la piel del otro, en este caso alguien quien no quisiéramos ser. Algo que será marca en la forma de escribir borgiana.

La muerte y la brújula –  De Ficciones el libro más conocido de Borges. Otro relato de tipo policíaco, aunque aquí los límites del crimen-culpable-investigación están llevados al plano general: asistimos a una serie de asesinatos aparentemente conectados entre sí por una secta o un asesino serial. Lo importante de La Muerte y la Brújula es la manera en que Borges va llevando a su lector que observará una serie de sucesos como en las viejas novelas negras de Estados Unidos donde en pocas páginas se narra la historia de un asesino. Borges en el prólogo de Ficciones aclara que prefiere los cuentos que hablan de libros escritor a escribir novelas. La muestra más clara son sus múltiples relatos que hablan de obras completas, bibliotecas y autores inventados, en este relato Borges emplea esa técnica contando en una extensión mínima una serie de sucesos que bien pudieron ser una novela policíaca. No queda más que leer y disfrutar el placer de ser cómplices del desconocido genio criminal del relato.

El Otro – Imaginemos la siguiente situación: un día caminamos por la ciudad. Nos detenemos en el parque y buscamos una banca. Nos sentamos cómodamente y observamos la plaza o el jardín. Luego sentimos la presencia de otro ocupante en la banca, volteamos y es nuestra versión envejecida o rejuvenecida. Esta es la anécdota del relato borgiano. El interesante ejercicio de doble-en-el-tiempo que hizo Borges con El Otro acabará siendo una pesadilla para una versión de Borges y un enigma o mala broma para el otro. La genialidad del escritor consiste en el modo en que emplea la narración para no dejar que el lector se vaya, el hecho es contando en pocas líneas pero la trama se mantiene en suspenso al empezar la plática entre ambos Borges y el modo en que pactan comprobar que no es un mal sueño o un error del pensamiento. Una pieza formidable que me dejó con el temor de encontrarme algún día a mi yo-joven y él olvide que encontró a su yo-viejo.

Funes el memorioso– “Una larga metáfora del insomnio” es lo que escribió Borges en el prólogo a Artificios, libro del que se desprende el citado relato. Funes es chico que recuerda absolutamente todo. Cosa que lo ha llevado a una terrible enfermedad, la de no poder olvidar cosas. El narrador, Borges mismo, nos lleva a la juventud, la descripción de la mente prodigiosa de Funes y a la versión envejecida de Funes, maldito y decadente que quiere olvidar que no puede olvidar. Uno de los relatos más cargados de simbolismos y filosofía que sin embargo es legible a cualquiera que tenga ánimos de leer e imaginarse si algo como no poder olvidar es una maldición o un don.

Las Ruinas Circulares – Relato que puede considerarse ya un clásico de la ficción. Narrado desde un estilo subjetivo, en el cuento asistimos a las andanzas de un hechicero que llega a un lugar desconocido para ejercer sus artes. Ahí sueña con un hechicero recién llegado a unas ruinar donde el sueño toma conciencia de sí, quema el lugar revelándose contra su creador y se da cuenta de que solo era un sueño. Como el hechicero que sueña que se da cuenta de que al final él también era soñado por alguien más. El circulo, que es la forma geométrica perfecta para Borges, es la metáfora del sueño. Relato que ha servido de inspiración para un sin fin de historias, películas, otros cuentos y expresiones del arte. El tema del sueño dentro de otro sueño que acaba siendo un sueño más grande, Borges logró con este cuento la inmortalidad y que soñemos de vez en cuando con sueños que nos hacen dudar de la realidad.

La Casa de Asterión – Entrañable relato donde el protagonista ya no es un asesino convicto, un conspirador maníaco, un doble del futuro, un memorioso porteño, un hechicero de ensueño o un erudito pesimista. El protagonista del relato es  Asterión que vive en una casa de muchos patios, con largas paredes y fuentes. Se alimenta de la sangre de mujeres que le lleva su padre y en Minos, ciudad donde está su casa, todos le temen. Es hasta que llega Teseo, guiado por el hilo de Ariadna, que sabemos quién es en realidad Asterión. Este relato ocupa un lugar especial en mis gustos por lograr que el lector se conmueva con una criatura que aparentemente no tiene nada de entrañable o inocente. El carácter del protagonista, que prácticamente todo el cuento narra su vida, salvo las últimas líneas que logran hacer un epílogo a la trágica existencia de Asterión. Un relato lleno de matices donde el bien y el mal de desvanecen y el lector queda como único testigo de un acto heroico o un vil homicidio más.

El Jardín de Senderos de Bifurcan- El relato más conocido y quizá el más leído en antologías del cuento hispanoamericano. En este relato volvemos a ser testigos de un crimen, que sin embargo pasa a segundo plano cuando Borges realiza la maravillosa hazaña de meter un cuento dentro de otro cuento. Este intento no es novedoso, pero la manera en que el escritor argentino logró llevar la trama de un simple asesinato de guerra a una historia de realidades alternas, libros infinitos y laberintos dentro de otros laberintos es para leer y releer este cuento las veces que sean necesarias. Un cuento único, pocos como este que quedarán en la memoria de sus lectores. Agradezco haberlo leído en esta realidad paralela, quizá en otro tiempo simultáneo sea yo Borges lamentando que alguien escriba sobre mis cuentos.

El Aleph [redobles]. – Quizá no sea el mejor cuento, el más perfecto, el más conocido o el favorito de Borges. Escribir del Aleph es escribir del centro mismo de la obra borgiana. Para mí es un relato que trata de absolutamente todo el tema borgiano. El espacio relativo, el tiempo absoluto, la realidad aparente, la profundidad metafísica, la captación poética del mundo y el lugar donde está todo dentro de un solo objeto. La totalidad representada en una unidad. Eso es el Aleph, símbolo del alfa y el omega. El cuento narra el encuentro de un Borges con el viejo ático de una amiga recién fallecida. Ahí Borges se encuentra con un aleph, extraños objetos [yo los imagino como un vórtice o una ventana al mundo, Leibniz les dijo mónadas y Nietzsche los imaginaba como instantes que prevalecen, Deleuze los pensó como cristales de luz y planos de inmanencia] que conectan todo el mundo. Gracias al aleph Borges logra VER en mayúsculas, el mundo en su total y abierta realidad, todas las cosas sobre una sola. El Aleph, pieza que termina el libro homónimo de cuentos, es desde mi opinión el cuento más memorable de Borges. Lamentablemente muchos otros relatos se quedaron fuera, Emma Zuns, La escritura de Dios, El Inmortal, El Milagro Secreto, Tlön, Uqbar Orbis Tertius, El Sur, El Libro de Arena, El Zahir, La Biblioteca de Babel, Avelino Arredondo y una serie de memorables relatos cuyas páginas aún no han agotado los estudios serios y las listas como la mía, que buscan la difusión y la agradable dicha de leer a Borges.

Asistamos pues a nuestras realidades aparentes y volvamos a releer nuestros relatos favoritos.

Jorge_Luis_Borges_Hotel

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