Librero.

2. Uno que haya demorado mucho en leer.

Son muchos los libros que nos arrebatan, aumenta o convulsionan la temporalidad. Lo cierto es que no hay ningún patrón establecido o medida estándar para determinar cuánto tiempo se le debe dedicar a un libro. La lectura depende en muchos casos de distintas características y patrones propios de nuestra vida. No es lo mismo leer un tratado para el curso de filosofía del lenguaje que leer “Las Categorías” de Porfirio por mera curiosidad. Así mismo leer novelas a veces se vuelve lento porque bien estamos deprimidos u ocupamos aquellos ratos de lectura para otras actividades -a veces destructivas, a veces hedonistas-. Bien, aclarado esto quiero poner tres libros en el lugar número dos de la lista de los 30 Libros. El primero es una novela con la cual me llevé cerca de 4 meses, algo insólito puesto que casi nunca tardo tanto leyendo ficción. El segundo de la entrada es un libro de filosofía al cual le dediqué cerca de 6 meses, meses que lo leí por placer, por obligación y finalmente por masoquismo. El último libro es uno que sigo leyendo, una cosa para temer porque a estas alturas comienzo a pensar que tardaré años en concluirlo.

“Noticias del Imperio” – Fernando del Paso. Adquirí por una serie de circunstancias deshonestas con respecto al mercado editorial, un ejemplar de la novela más conocida y premiada de Fernando del Paso. El único problema es que quince días después la novela cumplió años -no recuerdo cuántos- y se lanzó al mercado una edición nueva del Fondo de Cultura Económica. Mi edición -Editorial Diana- entonces se vuelve desvalorada, vieja y comparada con la nueva, de difícil lectura. Casi 700s páginas de tipografía lastimosa donde las letras pequeñas atiborran casi toda la página dejando solo unos espacios en blanco como margen. Si a esto le añadimos unas vacaciones, el fin de año y la molesta necesidad de terminar una licenciatura es lógico que la lectura de esta maravillosa novela durara de finales octubre a  mediados de febrero.  La novela que cuenta la historia del efímero imperio de Maximiliano de Hasburgo y su esposa Carlota de Bélgica en una convulsionada nación mexicana definitivamente es una novela que todo mexicano, incluso todo latino, debe leer. La máxima expresión de “no-ve-la”, el intento de Fernando del Paso por llenar página tras página de descripciones, enumerar objetos, sucesos, nombres, fechas y detalles hacen del estilo barrocho, añadido a su voluminosa extensión, y la noticiaspomposidad de su prosa, una novela que si bien es tardada se vuelve adictiva. El sexo, el amor, la guerra, la política, los sueños, la ambición y la tragedia son contadas desde la voz enajenada de una Carlota decadente recordando el pasado lleno de luz que alguna vez tuvo. Podría decir más, mucho más, de Noticias del Imperio, un libro que al rededor 16 me acompaño en viajes, tardes solitarias y bancas callejeras.

“La Imagen-Movimiento: estudios sobre cine 1” – Gilles Deleuze. No es fácil hablar de este libro. En primer lugar yo ni si quiera sabía de su existencia hasta hace unos años, y jamás pensé llegar a leer algo así. En segundo término, lo leí como ya expliqué, por obligación puesto que era el respaldo bibliográfico de una de mis materias. Este no es un libro de historia del cine, tampoco un diccionario de conceptos cinematográficos y mucho menos pretende explicar los procesos para realizar una película. El plan de la Imagen-Movimiento, primer capítulo de una inquietud de su autor (el segundo capítulo lleva por título “La Imagen-Tiempo”) es realizar una investigación de los conceptos del cine y la filosofía para elaborar una teoría que explique el fenómeno del movimiento (uno de los problemas más antiguos y problemáticos de la filosofía) y nos arroje resultados sobre el arte y la interpretación del mundo. La tesis central de Imagen-Movimiento consiste en entender a los directores de cine como creadores de conceptos, son para Deleuze filósofos que juegan con conceptos -el montaje, los encuadres, los guiones y los movimientos de cámara- para ofrecer teorías acerca de la realidad y aportar colaboraciones en torno al movimiento, el movimiento general de la vida y el fenómeno físico y teórico del pensamiento en cuanto totalidad móvil. No suena fácil y hasta cierto punto, cada quién puede pensar el cine cómo le venga en gana e interpretar este libro según sus intereses. Ya seas un simple curioso o un investigador del séptimo arte, la Imagen-Movimiento ofrece una serie de claves y argumentos para reflexionar el llamativo mundo del cine. Con este libro tardé 6 meses [la duración de un semestre] en leerlo. Lo hice cuidadosamente -nunca antes había leído un libro de filosofía así de minuciosamente- dedicando días enteros a párrafos específicos, busqué entre líneas y leí “con los codos abajo” como se deben de leer las obras clásicas del pensamiento. Luego al finalizar ése curso volví a leerlo por el simple hecho de reinterpretar ya con otros elementos -vi más películas, me quité la presión de pasar una materia y leí a otros autores sobre cine-. Al finalizar el año había leído dos veces el libro en cuestión y realicé una tercera lectura por masoquismo puro. A veces es bueno ponerse retos aunque acaben dándonos dolores y no placeres.

“Cien años de Soledad” Gabriel García Márquez. Finalmente un libro con el cual me he demorado bastante. Casi 6 años leyendo 100 años de Soledad, la obra cumbre del llamado realismo mágico latinoamericano y la novela más conocida de Gabo. Parecerá estúpida mi razón, pero no he terminado de leer los Cien Años de Macondo por el simple hecho de no querer. Cuando avanzo lo dejo, luego ya no recuerdo los acontecimientos de ese pequeño mundo de novela y necesito -porque así lo creo- re-leer desde el comienzo. Algún día lo acabaré cuando sepa (no sé cómo pero creo que lo sabré) que es tiempo de observar el esplendor y la caída de Macondo.

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5 pensamientos en “Librero.

  1. Como tú, demoré leyendo las Noticias del Imperio. De hecho hube de empezarlo 3 veces, en tres años-no-consecutivos-distintos, hasta hallarme en el mood adecuado para él. Pero valió la pena. Cien años de soledad es hermosa, pero prefiero -por amplio margen- El otoño del Patriarca. Un prodigio.

  2. Me quedé pensando en esta modalidad de libros de la que has hablado, y caí en la cuenta de que no fue fácil leer ni El nombre de la rosa ni El Péndulo de Foucault, ambas de Eco. Más aun: ni La misteriosa llama de la Reina Luana ni los Cinco escritos morales lo fueron. Pero bueno: ya sabemos -o creemos saber- cuánto es ese semiólogo cremonés.

    • Yo de Eco solo he leído los primeros dos que menciones y en mi experiencia los leí casi de un “jalón”. El nombre de la Rosa lo leí cuando ingresé al tercer semestre de la licenciatura, que corresponde a la filosofía medieval, problemas de los universales, Dios, razón o fe y separación del Estado y la Iglesia, así que como podrás imaginarse fue muy ad hoc. El Péndulo lo leí hace como dos años y también lo hice en un clima de excitación, gracias a eso ahora no confío ni poquito en los libros de secretos milenarios, esoterismo y misterios de Isis. Tengo en lista de espera El Cementerio de Praga, que supongo también voy a devorar. No sé, Umberto Eco hace que mi velocidad de lectura incremente porque tiene una capacidad asombrosa para narrar historias llenas de datos históricos, humor negro e intriga como las mejores novelas.

      • He leído también El Cementerio de Praga. Impresionante, sin duda, aunque prefiero esperar a que lo leas para comentar sobre él. Es una obra que, si bien contiene el sello Eco más allá de las dudas, es más parecida a La misteriosa llama de la Reina Luana que al Péndulo de Foucault o al Nombre de la Rosa. Y bueno, La isla del Día de Antes, Decir casi lo mismo, A paso de cangrejo y alguna más se cocinan en fuego aparte…

      • Al fin pude leer “El Cementerio de Praga”. Espléndido relato. Me gustó mucho aunque coincido, no es del estilo del Péndulo o La Rosa. Me pareció más bien leer a un Eco libre y alejado de las pretensiones de universalidad y filosofazgos de aquellos dos novelas. Acá su autor se divierte, suelta sarcasmos, críticas, denuncia, se burla y nos dice “miren los hombres como Simonini existen y están para quedarse”. Solo una cosa no me quedó clara de la novela ¿Los Protocolos acabaron en las manos de Hitler?

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