Librero.

1. Uno que haya leído de una sentada.

El Reto de los 30 Libros acabará siendo el de los 90 libros si escribo todas las entradas como lo haré en esta. No es fácil elegir entre un libro de los muchos que se pueden leer de una sentada. Ya sea en el baño -cosa nada recomendable por eso de los calambres- en un sillón en domingo lluvioso, en una sala de espera de urgencias -mata el tiempo pero no la angustia- o un viaje por la carretera libre -distrae la mente de los vendedores milagrosos- leer un libro de una sola sentada es una experiencia recomendable para todos. Aquí cuatro ejemplos personales de libros que terminé de un jalón por su brevedad, su lenguaje fluido o por la simple ligereza de tener el tiempo disponible.

“Aura” – Carlos Fuentes. La primera vez que alguien me habló de los libros de Fuentes me recomendaron comenzar con “La Región Más Transparente” novela cosmopolita renovadora y al mismo tiempo culminación del estilo de la Revolución y la modernidad literaria, la verdad no la he leído y dudo encontrar tales características. Dos meses antes de la muerte de Carlos Fuentes logré hacerme de un ejemplar de Aura, cortesía de la biblioteca de una amiga a la que por su puesto no le pedí el libro. Lo leí durante un viaje por la carretera libre que va de la capital del Estado a mi lugar natal, cabe señalar que en todo el trayecto llovió y la luz se fue apagando lo que le dio un toque de misterio a la de por sí trama cargada de misticismo e incognita. Libro recomendado para leer de hecho de una sola sentada y volverse a leer -de preferencia con descansos y reflexiones-.

aura

“Veinte poemas de amor y una canción desesperada” – Pablo Neruda. Imaginemos la siguiente situación: es de noche, quieres conquistar a una linda chica, estás en un chat con ella, bebiste un par de cervezas, no tienes imaginación y quieres ser rápido, no vulgar pero certero. Lees alguno de los veinte poemas de Neruda, lo adaptas y se lo escribes. El resultado será -si ella no es lectora- una conquista media asegurada porque si no superas esa poética a la siguiente cita serás un fracaso pero si logras seguir plagiando poemas sin que se dé cuenta entonces habrás conseguido lo que sea que busques. Así pasó en esta situación imaginaria -obviamente anti biográfica y ficticia- . Leí los Veinte Poemas y la Canción Desesperada de una edición que data de 1955 y cuyas páginas amarillas conseguí al comprar el libro -sin pasta y en mal estado- de una tienda de libros de segunda mano. Aunque no fue una sentada, más bien acostado con una computadora prendida entre los muslos y una mujer engañada leyendo una pantalla (e imagino que semidesnuda).

“Personas desde el fondo de la laguna” – Darío Zalapa Solorio. Corría el año 2010, yo era vecino de Darío y el tremendo borracho había ganado el Ópera Prima 2010 de narrativa. Una colección de cuentos que después me regaló al calor de unas charandas. Leí los cuentos cuando viajaba en una combi que quedó atrapada en el tráfico que ocasiona el cruce de un tren a la mitad de la ciudad. Quizá si no hubiera ido a tomar destilado de caña barata, no hubiera tomado esa combi y no hubiera decidido irme de la fiesta con el libro en la misma mochila que usé para el after no hubiese leído los cuentos de Darío. Pero pasó así, libro que bien pude haber disfrutado en el baño como me lo recomendó el autor.

“La sombra sobre Innsmouth” – Howard Phillip Lovecraft. Leí la terrible historia sobre la bahía de Innsmouth en los extremos de Boston al vivir la también terrible historia del pasillo de urgencias del Instituto Mexicano de Seguro Social. Nada mejor para la angustia que da el pasillo de urgencia como la angustia de Lovecraft en el relato de los hombres peces de la estirpe de Dagón. Una historia que capta nuestra atención y nos distrae de la horrorosa realidad que a veces, más cuando estás en un hospital, nos da la vida.

innsmouth

Anuncios

Un pensamiento en “Librero.

  1. ¿De una sentada? Puedo pensar en algunos: La cruzada de los niños, de Marcel Schwob, que releería muchas veces. Los poemas de aquel griego alejandrino -Constantino Kavafis- que tanto gozo halló en la vida y tanto gozo supo hallar para nosotros también. Edipo Rey, pero en la versión en verso de Espinosa Polit, SJ (tiene un fragmento -cuando Tiresias le habla a Edipo sobre una mujer a la que un marido le engendró un marido, y un hijo le engendró unos hijos- que es capaz de helarte la sangre…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s