El llano en llamas – Juan Rulfo.

“Dicen que él mismo se amarró la soga en el pescuezo y que hasta escogió el árbol que más le gustaba para que lo ahorcaran”.

Foto de Juan Rulfo 1

¿Qué no se ha dicho ya sobre la obra de Rulfo? Con tan solo dos libros, una colección de cuentos y una novela -Pedro Páramo- Juan Rulfo se convirtió en un autor de renombre, éxito, culto o como quieran decirle. Casi al final de su vida se publicó “El Gallo de Oro y otros textos para cine” que incluía esbozos de una novela y guiones para cortometrajes y una pequeña selección de fotografías en una edición de Ediciones Era. Así que en sentido estricto Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno (1917-1986) logró la inmortalidad con una modesta obra escrita que apenas rebasa tres obras. Hoy celebramos el Día Mundial del Libro y Derecho de Autor, y qué mejor forma de hacerlo que hablar y recomendar una obra fundamental para las letras hispanoamericanas  y el devenir mexicano, “El Llano en Llamas”.

Originalmente la colección de cuentos titulada “El Llano en Llamas” apareció por partes. 1953 fue el año de su primera edición que constaba de quince relatos de los diecisiete que conforman la edición definitiva.  No es mi objetivo hablar del historial editorial de la obra de Rulfo, sus motivos para que cuentos como “Paso del norte” abandonaran el libro por muchos años y volviera para la edición definitiva de 1980, o que cuentos como “La Cuesta de las Comadres” y “El Día del Derrumbe” parezcan más añadidos que capítulos sobre un mismo tema. El autor hizo su revisión, corrección y pocos entendieron sus motivos para añadir o cambiar el orden de sus cuentos. Da lo mismo, hoy el “Llano en Llamas” es la serie de cuentos escritos por Juan Rulfo, comenzando con “Nos han dado la Tierra” y terminando con “Anacleto Morones”. Nuestra intención es simple: escribir unas cuantas líneas del por qué El Llano en Llamas es ideal para leer, porque siempre es tiempo para quienes no lo han hecho.

A lo largo de las páginas del Llano en Llamas encontraremos personajes que pueden encarnarse en cualquiera de nuestros conocidos. Juan Rulfo alguna vez comentó que dejó de escribir porque el tío que le contaba las historias había muerto, cosa probablemente cierta en sentido alegórico. Ubicados en el amplío llano de Jalisco -Comala, Talpa, Luvina, Tierra Caliente- y en el período que va de la institucionalización de la Revolución a  la guerra cristera, los cuentos del Llano en Llamas se centran en el problemas del ser del mexicano: la tierra, el despojo, el incesto, la locura, el chisme, la fe, el humor negro, la política como burla para el pueblo, los muertos y los fantasmas y la realidad transfigurada a través del mito. Por ejemplo en el primer relato “Nos han dado la Tierra” la trama se centra en un grupo de personas que reciben del gobierno un reparto de tierra, solo que están muy secas, no sirven para nada, es la reforma agraria que a tantos mexicanos desahució. Otro ejemplo de la tierra como tema es “Luvina” uno de los mejores cuentos de la colección donde el narrador omnipresente nos cuenta  especie de preludio al tema de Comala y el páramo muerto que aparece en la Media Luna de la novela “Pedro Páramo” -otro libro indiscutiblemente recomendado- .    “Es que somos muy pobres” relata de manera humorística, pero no sin dejar de ser realista, la pobreza como herencia y el destino inusual de la pequeña niña que ha perdido su vaca y tiene como destino volverse piruja. “Macario” es recordado por la fuerza de su personaje principal-narrador, un hombre al que podemos considerar loco, que sin embargo dibuja una realidad tan mágica e inocente que dan ganas de lamer las ranas y mamar de los senos que él describe. “¡Diles que no me maten!” es otro ejemplo memorable de la narración de los dramas de México; la venganza y la culpa que no sucumben ante el paso del tiempo. “Paso del Norte” nos ofrece el problema de la migración y el triste panorama que hay para quienes no pueden cumplir el sueño americano y deben volver al despertar en México.  “El día del derrumbe” es quizá el cuento con más humor, cargado de una sátira al típico político y el pueblo como espejo-realidad. El libro termina con “Anacleto Morones” una fábula donde el personaje principal ya no existe y se nos da cuenta de él mediante el testimonio de sus milagros, de sus fieles señoras de buena moral y el recuerdo no-grato de uno de sus amigos.

Diecisiete cuentos en total, una misma historia contada en estampas del México que todavía existe en algunas tierra desoladas, en lugares remotos. El llano en llamas es clave para comprender cómo es que un escritor pudo contar historias de pueblo, historias que todos solemos escuchar y narrarlas de una manera que se volvieran universales, incluso para otros lenguajes. Personalmente me sorprendo cuando me entero de que hay gente que aún no ha leído a Juan Rulfo, ni si quiera un solo cuento, cosas personales. Es por eso que veo en este Día del Libro un motivo especial para recomendar dicho libro, por su estilo, por su temática, por su permanencia temática y sus otras virtudes literarias “El llano en Llamas” es la lectura recomendada hoy.

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