Fahrenheit 451 – Ray Bradbury.

Bienvenidos de nueva cuenta a nuestro espacio para recomendar lecturas. En está ocasión tengo el agrado de saludarlos con un nuevo libro. La última vez tuve la fortuna de tener más lectores algo inédito en este tipo de blogs. Pero a lo que vamos.

El papel arde, se quema a los 451 grados Fahrenheit, a dicha temperatura el papel es irremediablemente un mechero, la combustión es tal que no se puede frenar el incendio y todo arderá junto al papel. Ray Bradbury explora al rededor del fenómeno químico de combustión en el papel la imaginaria sociedad distópica que condena la lectura. Como con Orwell y Huxley, el escritor americano recién fallecido Ray Bradbury (apenas murió el pasado 5 de Junio del presente año) imaginó una sociedad tan obsesionada con el orden, el progreso y la felicidad que olvida lugares esenciales del ser humano: la sensibilidad y la libertad de forjarse a sí mismo.

La novela que apenas rebasa las 150 páginas relata la historia de Guy Montag, un sujeto que pertenece a una extraña cuadrilla de bomberos donde su principal misión no es apagar incendios, sino provocarlos. Y es que la tarea inicial de Montag es quemar casas, casas sospechosas de ir contra el Estado y los mandamientos del Gobierno: tener libros. Y como afirma la contraportada de mi ejemplar de Fahrenheit 451, en el país que vive Montag está prohibido leer, porque leer impide ser feliz, y en ése país hay que ser feliz a toda costa. El relato, que desde el principio se muestra agudo y crítico con respecto a la ideología de progreso científico y Estatal, comienza cuando Guy Montag conoce a una extraña niña cuyos pasatiempos distan mucho del común de la juventud.

Esta extraña niña, que se entretiene viendo el amanecer, mojándose en la calle o contando pétalos con rocío, llegará a entablar una extraña relación con Montag. Al final del primer capítulo el bombero comenzará una larga escalada de dudas respecto a su misión en ese país, país que está al borde de la guerra nuclear de la cuál según se relata, ya ha ganado dos veces. ¿Por qué Montag quema libros? ¿Por qué no es feliz? ¿Por qué Clarisse, la niña, le preguntó sobre su felicidad? ¿Cómo es la vida fuera de ese país?

Como en otras novelas distópicas, la trama sirve para imaginar una realidad en total juego con sus personajes: Montag, Clarisse, el Gobierno, el jefe de bomberos, un extraño ex profesor, la esposa de Montag, las familias y amigos del matrimonio de Montag, todos son elementos de un conjunto de características que muestran un mundo posible: la posibilidad de que la lectura sea olvidada en pro del anhelado progreso social, la felicidad compartida y la superioridad moral. En el mundo imaginado por Ray Bradbury, el ser individual está por debajo del ser social, el Estado es una máquina que buscará por todos los medios eliminar cualquier rasgo de individualismo, ya sea por los medios legales o la marginación, como con los profesores exiliados del país de Montag.  Lo terrible en “Fahrenheit 451” no es el tormento que vive Montag, ni la redención y el descubrimiento del maravilloso mundo de los libros, sino lo espantoso de la naturaleza humana y la condena de repetirlo todo si decidimos eliminar al eterno testimonio de los libros.

Aunque  Fahrenheit 451 sea una crítica al futuro que no queremos llegar a tener, vale la pena leer también su lado positivo: aún en el mundo de Montag existe el enigmático mundo de los libros. El libro, no solo como objeto de fetiche intelectual, sino como guardián de la cultura y el imaginario humano. Y es que para los bibliofilos, amantes de libros, anécdotas, autores, historias, ficciones, etc. Montag representa al sujeto que a pesar de vivir en un mundo donde el libro no es más que papel encuadernado que no dice nada, hay una esperanza, al final de cuentas descubrir el mundo de los libros es abrir un portal a otro lugar de la existencia sin abandonar el terreno de donde se arrancó. O para decirlo en palabras coloquiales: abrir los ojos a pesar del precio, tomar la pastilla azul, salir de la caverna; seguir al conejo blanca hasta el país de las Maravillas. Fahrenheit 451 es una hermosa historia sobre gente que se odia al grado de querer la felicidad como sustituto del odio, de la lectura como fármaco y la posibilidad de invitar a más gente a conocer el alucinante mundo de los libros… invite usted estimado lector a todo aquel Montag que conozca, la lectura todavía puede salvarnos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s